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Disfunción cráneo-mandibular

¿Qué es el síndrome de disfunción mandibular?

Es  la función dolorosa o defectuosa de las articulaciones mandibulares.

Muchos pacientes no encuentran explicación a este dolor, no son diagnosticados adecuadamente, y piensan que padecer dolor de cabeza y rigidez en el cuello de vez en cuando, es normal. Además padecen la incertidumbre de no saber la causa de sus males. Sufren diagnósticos erróneos, visitas a un sinfín de especialistas diferentes y tratamientos incorrectos e incompletos.

Cuando nuestra boca, debido a las tensiones mantenidas, tiene dificultades para abrirse y cerrarse con normalidad, los músculos del cuello sufren las consecuencias. Con el tiempo, la tensión se hace crónica. La columna cervical pierde su flexibilidad y forma natural, siendo la primera etapa de una futura artrosis y posiblemente, años de dolor de espalda.

La postura es un factor esencial en este tipo de lesiones. Conexiones nerviosas y anatómicas, explican que los desequilibrios posturales, alteren  el sistema mandibular y viceversa.

Este problema afecta a un tanto por ciento muy elevado de personas. De los casos con diagnóstico confirmado, se ha observado que en el 75% de ellos, existe una alteración de la postura correcta de la espalda. Este desequilibrio afecta especialmente a la columna cervical.

¿En qué consiste el tratamiento?

Los dolores cervicales y de cabeza tienen origen en muchas ocasiones en las disfunciones de la mandíbula y en la mala postura de la espalda.

Para comprender y solucionar estos problemas es necesario un enfoque global e individual. Será preciso realizar un análisis exhaustivo de la movilidad y tensiones mandibulares, así como de la postura corporal y las cadenas musculares. El fisioterapeuta tratará el dolor articular y disminuirá las tensiones de los músculos de la mandíbula mediante ejercicios específicos y técnicas manuales. Posteriormente, mediante el reequilibrio de las cadenas musculares en base al Método Mézières, mejorará la posición de cabeza y cuello en relación a espalda y hombros.

La terapia mandibular y postural, permitirá a la persona integrar los cambios en su esquema corporal de una manera progresiva.

En ocasiones será necesario la intervención del odontólogo especialista en Disfunción mandibular, mejorará los contactos dentales a través de férulas adaptadas, estabilizando la posición mandibular. Al integrar las nuevas sensaciones de su boca en la dinámica global, la persona tomará conciencia de una mejor postura y de unos movimientos más libres. En definitiva, de un bienestar general, ausencia de dolor y una mejor conciencia de su mandíbula y de su cuerpo.

¿Cuándo consultar al fisioterapeuta?

Los síntomas que nos alertan de un problema mandibular son múltiples y variados. Si se presentan durante pocos días, podemos considerarlos normales. El problema será mayor si varios de estos síntomas continúan durante semanas o incluso meses. Entonces será aconsejable que visitemos a un profesional que pueda hacer el diagnóstico correcto y aconsejar los tratamientos adecuados.

  • Postura de cabeza adelantada o encogida
  • Dolor en músculos del cuello
  • Rigidez muscular por las mañanas
  • Dolor en base del cráneo y frente
  • Dolor en ceja y/o sien
  • Dolor en mandíbula
  • Dolor en dientes y encías
  • Desgaste de los dientes
  • Rechinar de dientes nocturno
  • Dificultad al abrir la boca
  • Sensación de bloqueo mandibular
  • Dolor y/o ruidos en el oído
  • Mareos o sensación de vértigo
  • Dolor o molestias en la garganta

 

LA PREVENCIÓN

¿Qué podemos hacer para mejorar y prevenir la disfunción mandibular?

Utilizamos nuestra mandíbula cientos de veces al día para respirar, comer, hablar... Además, los músculos mandibulares también forman parte del sistema postural, relacionándose con la columna cervical y el cráneo. Es habitual que aparezcan tensiones por  sobrecarga, que a la larga afectarán a toda la columna vertebral. A estas molestias debemos añadir los desequilibrios globales de la postura, los trastornos de las posiciones de los dientes y el estrés general.

Evitar malos hábitos

  • Morderse las uñas, lápices, etc…
  • Masticar chicle
  • Respirar por la boca
  • Comer alimentos muy duros
  • Exceso de productos estimulantes (cafés, colas…)
  • Hiperactividad mental y laboral
  • Comer y dormir siempre del mismo lado
  • Mala postura corporal

Adquirir buenos hábitos

  • Posición de reposo de la lengua: la punta de la lengua debe “descansar” en la parte anterior del paladar. Como si fuésemos a pronunciar la palabra “no”.
  • Dormir de ambos lados y boca arriba 7-8 horas al día
  • Realizar actividad física aeróbica (caminar, correr, nadar, bicicleta o deporte de equipo) al aire libre (preferentemente al borde del mar o en zona boscosa) al menos 2 veces por semana
  • Practicar técnicas de relajación sencillas basadas en la toma de conciencia corporal 10 minutos al día
  • Cantar, reír, comunicarse con los demás…

Ejercicios sencillos

-  Desperezarse y estirarse bien cada mañana…las manos, los brazos, los hombros, el cuello, la nuca, la boca, la cara, la lengua, las mandíbulas…tomar conciencia de la respiración y de todas las partes corporales que hemos movilizado y estimulado.

- Auto-masajes: suaves masajes circulares con los dedos índice y corazón en mejillas, sienes, frente y nuca

- Presiones mantenidas (1 minuto), con los pulgares en la parte interna de las cejas (hueso frontal) y en base de cráneo (hueso occipital).

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