IFGM
AMIF
KINEMEZ

Hernia discal - Ciática

Qué es

El término hernia discal se refiere a la salida hacia el exterior de parte del contenido del disco intervertebral, más allá del contorno natural pudiendo así ejercer presión sobre la médula espinal o sobre la raíz nerviosa. Esto puede suceder en toda nuestra columna vertebral, pero es más usual en la columna cervical (afectación de la raíz C7) y sobre todo a nivel lumbar (raíz L5, S1). Cuando la compresión es de la raíz L4, L5 o S1 afectará al nervio ciático.

Causas

La causa de un dolor de tipo radicular (ejemplo dolor ciático) es debida a la compresión de una raíz nerviosa por la hernia discal provocando su irritación. Aunque pueden existir causas traumáticas (un accidente de coche por ejemplo), la mayoría suelen ser procesos degenerativos. No está bien claro aún los mecanismos exactos que provocan este proceso degenerativo, pero sí que conocemos algunos factores de riesgo que facilitan su degradación, entre los que destaca: el estrés al alterar la percepción del dolor y el aumento del tono muscular; movimientos repetitivos de la espalda como las torsiones o rotaciones; esfuerzos adoptando una mala higiene postural, posturas mantenidas durante muchas horas como estar sentado, pues favorece el pinzamiento del disco; y también ciertos desequilibrios posturales debidos a una falta de flexibilidad. En ocasiones se habla de la debilidad de los músculos de la espalda como causa del mal de espalda. Para nosotros esto es un error, un mito que debe erradicarse, pues la falta de flexibilidad de los tejidos juega un rol mucho más importante en el deterioro que el déficit de fuerza.

Síntomas

Los síntomas pueden ser muy variados dependiendo de la zona afectada. Una hernia discal localizada a nivel lumbar no tiene por qué manifestar dolor en esa zona,  en ocasiones el paciente siente más dolor fuera que dentro de su espalda (irradiación nerviosa), es decir en el glúteo, detrás de la pierna, en el gemelo o el pie. Este dolor puede ser constante y difuso, o en fase aguda ser un dolor lacerante como una “corriente eléctrica” que recorre toda la extremidad. Según la raíz nerviosa lesionada, la localización de los síntomas varía, pero en general la sensación de hormigueo, la pérdida de fuerza, la dificultad de moverse con soltura, suelen ser síntomas muy comunes. Además es frecuente que la persona adopte posturas antiálgicas, de este modo el cuerpo cambia su posición para no tener dolor. Si estas posturas se mantienen en el tiempo es probable que queden muy fijadas y puedan ser el origen de dolores en otras zonas del cuerpo.

Diagnóstico

Con la historia clínica y una exploración precisa se puede llegar a tener una sospecha bastante fiable de una hernia discal pero sólo se puede confirmar mediante un TAC o con una resonancia magnética.

No todos los dolores en la zona lumbar que se extienden hacia la pierna por el territorio del nervio ciático, son debidos a una hernia discal. Hay otras afecciones de la columna muy comunes que pueden causar un dolor referido al miembro inferior. Normalmente es causado por una lesión mecánica de la zona lumbar como, por ejemplo, un síndrome facetario (pinzamiento articular), sacroilíaco o por contractura del músculo piramidal.

El fisioterapeuta además de conocer el diagnóstico médico exacto, debe realizar una exploración clínica con palpación de la columna y su musculatura, exploración de la movilidad articular y del sistema nervioso. Asociamos a este examen clínico un análisis global, es decir, las alteraciones posturales y el estado de las cadenas musculares.

Es posible tener una hernia discal pero no tener ningún dolor. Antiguamente se creía que la hernia discal siempre causaba dolor a los que la padecían, y que ésta suponía un riesgo para el paciente o que podían operarse para no quedar "inválido". Afortunadamente la evidencia científica disponible demuestra que esto no es así. Al hacer estudios en personas sanas se ha visto que entre el 30% y el 50% presentan hernias discales que no les causaban dolor alguno, por lo tanto, el criterio de tratamiento es, esencialmente, clínico basado en la sintomatología.

Tratamiento

La mayoría (>80%) de los pacientes con dolor por hernia discal responden bien al tratamiento médico conservador (analgésico y anti-inflamatorio) unido al tratamiento de fisioterapia especializado, que debe incluir siempre la reeducación de la postura. La cirugía, excepto en casos de hernias muy grandes o dolor insoportable, debe ser considerado un último recurso.

La reeducación postural Mézières trata eficazmente esta patología. El enfoque deberá ser siempre global si queremos mantener los resultados a largo plazo. En cierto modo buscamos aquellos factores de riesgo que están impresos en el cuerpo con el objetivo de minimizar sus efectos negativos. La terapia manual específica del eje cráneo-sacral, rearmonización de las cadenas musculares, mejora de la imagen corporal y de un trabajo respiratorio adecuado son algunas de las técnicas utilizadas en nuestros tratamientos.

Es importante asociar a la fisioterapia normas de ergonomía laboral. Se ha de estudiar el puesto de trabajo de cada persona para aconsejar sobre las posturas y el mobiliario más adecuado.

En general, los tratamientos medicamentosos (analgésicos, antiinflamatorios, relajantes musculares) y los ortopédicos (ortesis), están indicados para la fase aguda que suele durar varios días. Los dolores de más de 3 meses de evolución se consideran crónicos. Su médico le orientará mejor sobre este particular.

Catellano
Català
Franais